martes, 27 de enero de 2009

Conversaciones incompatibles

Suena el teléfono.

-¿Si?
-No
-¿Quién eres?
-Tú
-¿Y yo?
-Descúbrelo

SILENCIO

-¿Sigues ahí?
- Siempre he estado aquí o allí o ahí
-¿Estás segura?

SILENCIO


Siempre va bien una conversación incompatible. Una conversación de preguntas que se responden con silencios. Porque el silencio suele ser una buena respuesta.

Y porque al final, sólo quiero despertarme contigo

martes, 20 de enero de 2009

Los límites son infinitos.

Llegar al límite y darse cuenta que vuelve a amanecer.

Llegar al límite y ver que la línea del horizonte sigue separando y difuminando lo que eras y lo que eres y lo que serás.

Llegar al límite y arroparte con palabras, y gestos, y besos de verdad (no de esos con desgana, sino besos en el alma)

Llegar al límite y convencerte por enésima vez que sólo es una estación más de tren.

Creer que has llegado al límite y darte cuenta que estás equivocada.


¿Punto y seguido o cambio de párrafo?

jueves, 25 de diciembre de 2008

La caixa de Pandora


Avui no tinc res a dir. Però espero que el meu somriure us serveixi.


Potser és que a la capsa de Pandora encara queda una cosa... l'esperança. I fora d'ella, al meu voltant, els meus, els d'ara, els d'abans i els de sempre.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Creo que esa es la elección

Vamos a comernos el mundo, no?

domingo, 21 de diciembre de 2008

Rompiendo bocetos, contando contigo

Hay noches que el desvelo se cuela entre los parpados, y no es el hambre de tí (como dice aquella canción que, acurrucada en el recuerdo de tus dedos en mi pelo, me habita) es la desgana de mí.

Y escribes con el corazón en la mano y el peso de la pena en el cuerpo. Y te lo prometes un día y otro, aún a sabiendas que volverás a tropezar. Pero te lo vuelves a prometer. Y eso es lo que has sido siempre y lo que siempre has hecho. Ya sabes, para bien o para mal.


Porque voy rompiendo los bocetos que hice de lo que quería ser y nunca seré. Escondo debajo de la alfombra todo aquello que no me deja vivir.

Pero siempre cuento contigo.


Eso era amor de Ángel González

Le comenté:
—Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
—¿Te gustan solos o con rimel?
—Grandes,
respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.