lunes, 23 de febrero de 2009

El sexto

Caminas por la calle. O no, mejor aún, te deslizas por el pavimento. Tus andares se asemejan a una brisa que mueve la veleta del balcón, el vestido de la niña, mi pelo.

Tus andares me mecen. Tú me meces.

Las palabras que, con delicadeza se desprenden de tus labios, se posan en mí. Origen y final de una artesanía.

El tacto, el olfato, la vista, el sabor, el oido. Tú. Tú eres mis sentidos.

Pero yo, soy el sexto que te falta.

martes, 27 de enero de 2009

Conversaciones incompatibles

Suena el teléfono.

-¿Si?
-No
-¿Quién eres?
-Tú
-¿Y yo?
-Descúbrelo

SILENCIO

-¿Sigues ahí?
- Siempre he estado aquí o allí o ahí
-¿Estás segura?

SILENCIO


Siempre va bien una conversación incompatible. Una conversación de preguntas que se responden con silencios. Porque el silencio suele ser una buena respuesta.

Y porque al final, sólo quiero despertarme contigo

martes, 20 de enero de 2009

Los límites son infinitos.

Llegar al límite y darse cuenta que vuelve a amanecer.

Llegar al límite y ver que la línea del horizonte sigue separando y difuminando lo que eras y lo que eres y lo que serás.

Llegar al límite y arroparte con palabras, y gestos, y besos de verdad (no de esos con desgana, sino besos en el alma)

Llegar al límite y convencerte por enésima vez que sólo es una estación más de tren.

Creer que has llegado al límite y darte cuenta que estás equivocada.


¿Punto y seguido o cambio de párrafo?

jueves, 25 de diciembre de 2008

La caixa de Pandora


Avui no tinc res a dir. Però espero que el meu somriure us serveixi.


Potser és que a la capsa de Pandora encara queda una cosa... l'esperança. I fora d'ella, al meu voltant, els meus, els d'ara, els d'abans i els de sempre.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Creo que esa es la elección

Vamos a comernos el mundo, no?

domingo, 21 de diciembre de 2008

Rompiendo bocetos, contando contigo

Hay noches que el desvelo se cuela entre los parpados, y no es el hambre de tí (como dice aquella canción que, acurrucada en el recuerdo de tus dedos en mi pelo, me habita) es la desgana de mí.

Y escribes con el corazón en la mano y el peso de la pena en el cuerpo. Y te lo prometes un día y otro, aún a sabiendas que volverás a tropezar. Pero te lo vuelves a prometer. Y eso es lo que has sido siempre y lo que siempre has hecho. Ya sabes, para bien o para mal.


Porque voy rompiendo los bocetos que hice de lo que quería ser y nunca seré. Escondo debajo de la alfombra todo aquello que no me deja vivir.

Pero siempre cuento contigo.


Eso era amor de Ángel González

Le comenté:
—Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
—¿Te gustan solos o con rimel?
—Grandes,
respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.