Caminas por la calle. O no, mejor aún, te deslizas por el pavimento. Tus andares se asemejan a una brisa que mueve la veleta del balcón, el vestido de la niña, mi pelo.
Tus andares me mecen. Tú me meces.
Las palabras que, con delicadeza se desprenden de tus labios, se posan en mí. Origen y final de una artesanía.
El tacto, el olfato, la vista, el sabor, el oido. Tú. Tú eres mis sentidos.
Pero yo, soy el sexto que te falta.
lunes, 23 de febrero de 2009
martes, 27 de enero de 2009
Conversaciones incompatibles
Suena el teléfono.
-¿Si?
-No
-¿Quién eres?
-Tú
-¿Y yo?
-Descúbrelo
SILENCIO
-¿Sigues ahí?
- Siempre he estado aquí o allí o ahí
-¿Estás segura?
SILENCIO
Siempre va bien una conversación incompatible. Una conversación de preguntas que se responden con silencios. Porque el silencio suele ser una buena respuesta.
Y porque al final, sólo quiero despertarme contigo
-¿Si?
-No
-¿Quién eres?
-Tú
-¿Y yo?
-Descúbrelo
SILENCIO
-¿Sigues ahí?
- Siempre he estado aquí o allí o ahí
-¿Estás segura?
SILENCIO
Siempre va bien una conversación incompatible. Una conversación de preguntas que se responden con silencios. Porque el silencio suele ser una buena respuesta.
Y porque al final, sólo quiero despertarme contigo
martes, 20 de enero de 2009
Los límites son infinitos.
Llegar al límite y darse cuenta que vuelve a amanecer.
Llegar al límite y ver que la línea del horizonte sigue separando y difuminando lo que eras y lo que eres y lo que serás.
Llegar al límite y arroparte con palabras, y gestos, y besos de verdad (no de esos con desgana, sino besos en el alma)
Llegar al límite y convencerte por enésima vez que sólo es una estación más de tren.
Creer que has llegado al límite y darte cuenta que estás equivocada.
¿Punto y seguido o cambio de párrafo?
Llegar al límite y darse cuenta que vuelve a amanecer.
Llegar al límite y ver que la línea del horizonte sigue separando y difuminando lo que eras y lo que eres y lo que serás.
Llegar al límite y arroparte con palabras, y gestos, y besos de verdad (no de esos con desgana, sino besos en el alma)
Llegar al límite y convencerte por enésima vez que sólo es una estación más de tren.
Creer que has llegado al límite y darte cuenta que estás equivocada.
¿Punto y seguido o cambio de párrafo?
jueves, 25 de diciembre de 2008
La caixa de Pandora
lunes, 22 de diciembre de 2008
domingo, 21 de diciembre de 2008
Rompiendo bocetos, contando contigo
Hay noches que el desvelo se cuela entre los parpados, y no es el hambre de tí (como dice aquella canción que, acurrucada en el recuerdo de tus dedos en mi pelo, me habita) es la desgana de mí.
Y escribes con el corazón en la mano y el peso de la pena en el cuerpo. Y te lo prometes un día y otro, aún a sabiendas que volverás a tropezar. Pero te lo vuelves a prometer. Y eso es lo que has sido siempre y lo que siempre has hecho. Ya sabes, para bien o para mal.
Porque voy rompiendo los bocetos que hice de lo que quería ser y nunca seré. Escondo debajo de la alfombra todo aquello que no me deja vivir.
Pero siempre cuento contigo.
Eso era amor de Ángel González
Le comenté:
—Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
—¿Te gustan solos o con rimel?
—Grandes,
respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.
Y escribes con el corazón en la mano y el peso de la pena en el cuerpo. Y te lo prometes un día y otro, aún a sabiendas que volverás a tropezar. Pero te lo vuelves a prometer. Y eso es lo que has sido siempre y lo que siempre has hecho. Ya sabes, para bien o para mal.
Porque voy rompiendo los bocetos que hice de lo que quería ser y nunca seré. Escondo debajo de la alfombra todo aquello que no me deja vivir.
Pero siempre cuento contigo.
Eso era amor de Ángel González
Le comenté:
—Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
—¿Te gustan solos o con rimel?
—Grandes,
respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.
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